“Vaya que me he asustado en este cuarto. No tienes idea… El ver el borde de la puerta iluminado por la luz del pasillo y pensar que allá encontrare espíritus flotando con ropas blancas si la abro. Y mis sueños. Desperté después de soñar que un bebe trepaba por la pared hasta la ventana, y al frente, en el otro departamento, estaba la madre que lo había tirado. No sabes las porquerías que sueño desde que vine acá. El aire sofocante de la madrugada y el crujir de las paredes. Que a veces parecen golpecitos, como si ese feto estuviese trepando con los huesos salidos de los brazos, ensangrentados y sin ojos. Incluso veo muertos en el reflejo del televisor apagado, a mi lado, como siluetas oscuras. Y cuando volteo a verlas descubro que solo eres tú, acostada a mi lado. Los murmullos, como ecos de conversaciones del pasado, gente hablando de sus días. Gente que ahora está muerta. Voces que se confunden con el zumbido del fluido eléctrico y el ruido de las cañerías. Me está afectando vivir acá. Ya no siento el sabor de la comida y, nada me satisface. El aire cargado está destruyendo mi cerebro, no he dormido más de 4 horas estos días. Me duele todo el cuerpo, quisiera moverme, pero solo veo el gris del concreto, y los cables por todo sitio, como si fuesen una plaga infectando el edificio. Tengo el olfato destrozado, todo huele a enfermedad. Este lugar se ha convertido en un foco infeccioso. Las plantas se me han muerto y solo queda moho en las macetas. Los hongos se están esparciendo. Los tengo en mis brazos y en el pecho. Este lugar me está consumiendo la vida. Perdona que salte, pero es eso o morirme de a pocos. Como extraño el verde del pasto. Te quiero…”-
-En que piensas Santiago. ¿Qué escribes?
-Nada.
-Vamos, muéstramelo.
-Bueno.
-Que cosa más grotesca has escrito. Pero yo no estoy dormida. ¿Es en serio?
-Es un cuento Vera.
-¿Y cómo piensas continuarlo?-En realidad ese es el final.
-¿Me muestras lo demás?-Aún no está escrito.-Que tonto.
-¿Tonto? ¿Por qué?-No puedes comenzar escribiendo el final.
-¿Por qué no? ¿Quieres que te cuente como sigue?
-¿Y cómo harás eso?
-Iré retrocediendo.
Joan Torre Pinares
http://copascosasymascosas.blogspot.com/
http://leyendadehida.blogspot.com/
Arúspice vanguardista
Cierto arúspice vanguardista
se estriñe en la reflexión dentro de mi estómago.
La regurgitación de las ideas
se desencadena junto a los kilómetros
de mi intestino medio,
que se enrosca concienzudamente
en el único cuello para la adivinación
no colmado de sangre, en el suyo.
Cada cavilación
–patrimonio de mi esfínter no embadurnado-
es transversal e infinita,
cuales cuerdas-tripas de mi gemido arpado
que se desgañitan
en sus notas veniales y agudas
de mi violín destemplado.
Las aguarradas no se aprecian por la confección
de un terso manantial,
mas sí por la artimaña que trae el hombre consigo:
El conjuro premeditado
de miles de vientres destripados,
velados por su piedad aruspicina...
***
La pasada flatulencia
es ahora a vanguardia:
Sobrevivencia
a causa de tu desgracia.
El tarot barajado que, realmente,
se corta con tu sudor
es la catapulta hacia la ingenuidad
que se precisa para no someter
tu invulnerable castidad cerebral.
Tienes pánico al destino,
tus horizontes se aspiran cobardes
en las posibles horas siguientes
donde la riqueza es un pan compacto.
Si sabes que eres engañado
¿Por qué no puedes engañar?
Sé que al final,
tu hambre acarreará definitivamente
la imaginación necesaria
para demandar el metal actual
que saldrá de cierto sudor creativo,
pero nunca de tu inocencia.
Arúspice, adivino al fin.
No pretendas saber tu futuro,
si crees que tu presente aún es incierto.
En nuestra selva actual
se ha perdido el valor de la verdad:
Se sobrevive cortando las dianas.
Pero siempre habrá alguna esperanza
mientras consideres el engaño histórico.
se estriñe en la reflexión dentro de mi estómago.
La regurgitación de las ideas
se desencadena junto a los kilómetros
de mi intestino medio,
que se enrosca concienzudamente
en el único cuello para la adivinación
no colmado de sangre, en el suyo.
Cada cavilación
–patrimonio de mi esfínter no embadurnado-
es transversal e infinita,
cuales cuerdas-tripas de mi gemido arpado
que se desgañitan
en sus notas veniales y agudas
de mi violín destemplado.
Las aguarradas no se aprecian por la confección
de un terso manantial,
mas sí por la artimaña que trae el hombre consigo:
El conjuro premeditado
de miles de vientres destripados,
velados por su piedad aruspicina...
***
La pasada flatulencia
es ahora a vanguardia:
Sobrevivencia
a causa de tu desgracia.
El tarot barajado que, realmente,
se corta con tu sudor
es la catapulta hacia la ingenuidad
que se precisa para no someter
tu invulnerable castidad cerebral.
Tienes pánico al destino,
tus horizontes se aspiran cobardes
en las posibles horas siguientes
donde la riqueza es un pan compacto.
Si sabes que eres engañado
¿Por qué no puedes engañar?
Sé que al final,
tu hambre acarreará definitivamente
la imaginación necesaria
para demandar el metal actual
que saldrá de cierto sudor creativo,
pero nunca de tu inocencia.
Arúspice, adivino al fin.
No pretendas saber tu futuro,
si crees que tu presente aún es incierto.
En nuestra selva actual
se ha perdido el valor de la verdad:
Se sobrevive cortando las dianas.
Pero siempre habrá alguna esperanza
mientras consideres el engaño histórico.
Lima, 2007
Maestro Pokemón
Quisiera ser un maestro Pokemón
y surcar los aires acoplado en mi Pidgeot,
relatarle mis penas a Dragonite
y que éste me consuele telepáticamente.
Desearía decir: Pikachu, ¡ Impactrueno!
y así derrotar al equipo Rocket,
quienes saldrían proyectados hacia el infinito
gritando: “El equipo Rocket ha sido vencido otra vez”
quedando tu sonrisa a salvo.
Quisiera reclamarle a Jigglypuff que te cante
para poder contemplarte durmiendo,
como una cría de Snorlax,
plácidamente en tenue debilidad.
Desearía transformar la maldad de Mewtwo
en transparencia, para que con una “confusión”
te des cuenta de mi sinceridad
y de esta forma despiertes tu clemencia.
Quisiera viajar en el tiempo con Celebi
y recordar menos difusamente tu ternura,
cuánto codiciaría ser niño otra vez
para lograr tomar tu mano de nuevo,
sin que veas la perversión de este mundo tabú y asesino.
Raúl Allain
www.raulallain.blogspot.com
y surcar los aires acoplado en mi Pidgeot,
relatarle mis penas a Dragonite
y que éste me consuele telepáticamente.
Desearía decir: Pikachu, ¡ Impactrueno!
y así derrotar al equipo Rocket,
quienes saldrían proyectados hacia el infinito
gritando: “El equipo Rocket ha sido vencido otra vez”
quedando tu sonrisa a salvo.
Quisiera reclamarle a Jigglypuff que te cante
para poder contemplarte durmiendo,
como una cría de Snorlax,
plácidamente en tenue debilidad.
Desearía transformar la maldad de Mewtwo
en transparencia, para que con una “confusión”
te des cuenta de mi sinceridad
y de esta forma despiertes tu clemencia.
Quisiera viajar en el tiempo con Celebi
y recordar menos difusamente tu ternura,
cuánto codiciaría ser niño otra vez
para lograr tomar tu mano de nuevo,
sin que veas la perversión de este mundo tabú y asesino.
Raúl Allain
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Una noche y un dia en mi vida por Agosto
Parte I: Flaca y Miguel.
Fluye mucho alcohol mezclado con mi sangre, por mis venas hasta el cerebro. La música aturde a todos, la música me tiene hastiado. Me dirijo abajo con flaca en mano y unos metros atrás Miguel, mi seudo-mejor amigo.
No estoy seguro de cómo ni porque el aire se pone tenso y el ambiente agresivo en solo un instante. Lo único que “se” es que discutíamos primero flaca y yo, luego flaca, miguel y yo. Mas tarde Pedro se entrometió.
Fluye mucho alcohol mezclado con mi sangre y Flaca, Miguel y Pedro van todos juntos de la mano, abrazados y acompañados de una frase mía:
-¡Váyanse a la Mierda!
Y a la mierda Creo que se fueron se fueron.
Parte II: Soledad.
De pronto me halle solo. Completamente solo y sentado en la penúltima grada del edificio opaco. No abajo por la puerta, ni en medio de la fiesta, si no en un limbo indeterminado: Ni feliz ni abatido por las penas.
Fluye mucho alcohol mezclado con mi sangre, de mi cerebro a los ojos y de los ojos a los oídos, o quizás solo se queda en el cerebro pero tengo la impresión de tener ojos alcohólicos y oídos etílicos.
Me siento solo y una chica me saca a bailar. Tan ebrio estoy que la beso y la toco ferozmente. Su reacción: Me empuja cayendo yo al piso. Se ríen todos de mí.
Parte III: Llegada.
A eso de las 2 en la mañana, tomo un taxi, voy a mi casa y... no recuerdo más.
Parte IV: Resaca.
Amanece en mi ventana y amanezco tirado en el piso. Mis padres vendrán en media hora. Todo a mí alrededor es un desastre. Y entonces llama Flaca, mi enamorada, dice que me deja para irse con miguel. Llama Miguel, pero no se que dice. Suena el timbre, llegan mis padres... Y con ellos la resaca.
Joan Torre Pinares
http://copascosasymascosas.blogspot.com/
http://leyendadehida.blogspot.com/
Fluye mucho alcohol mezclado con mi sangre, por mis venas hasta el cerebro. La música aturde a todos, la música me tiene hastiado. Me dirijo abajo con flaca en mano y unos metros atrás Miguel, mi seudo-mejor amigo.
No estoy seguro de cómo ni porque el aire se pone tenso y el ambiente agresivo en solo un instante. Lo único que “se” es que discutíamos primero flaca y yo, luego flaca, miguel y yo. Mas tarde Pedro se entrometió.
Fluye mucho alcohol mezclado con mi sangre y Flaca, Miguel y Pedro van todos juntos de la mano, abrazados y acompañados de una frase mía:
-¡Váyanse a la Mierda!
Y a la mierda Creo que se fueron se fueron.
Parte II: Soledad.
De pronto me halle solo. Completamente solo y sentado en la penúltima grada del edificio opaco. No abajo por la puerta, ni en medio de la fiesta, si no en un limbo indeterminado: Ni feliz ni abatido por las penas.
Fluye mucho alcohol mezclado con mi sangre, de mi cerebro a los ojos y de los ojos a los oídos, o quizás solo se queda en el cerebro pero tengo la impresión de tener ojos alcohólicos y oídos etílicos.
Me siento solo y una chica me saca a bailar. Tan ebrio estoy que la beso y la toco ferozmente. Su reacción: Me empuja cayendo yo al piso. Se ríen todos de mí.
Parte III: Llegada.
A eso de las 2 en la mañana, tomo un taxi, voy a mi casa y... no recuerdo más.
Parte IV: Resaca.
Amanece en mi ventana y amanezco tirado en el piso. Mis padres vendrán en media hora. Todo a mí alrededor es un desastre. Y entonces llama Flaca, mi enamorada, dice que me deja para irse con miguel. Llama Miguel, pero no se que dice. Suena el timbre, llegan mis padres... Y con ellos la resaca.
Joan Torre Pinares
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Sexo cerodimensional
Sólo nos masturbamos dentro de una mujer.
Ascendemos por sus escalones ígneos
De formas flameantes
Para expulsar en la cúpula
Nuestros impulsos degradantes,
Perennizar chillidos,
Cuales ratas
en los acueductos del amor.
Nos embarramos con sus mareas pútridas
Disfrutamos nuestra libertad
Cebándonos en la mujer, la carroña
Que cazamos en la no atmósfera, en la cumbre
Cerca de, y a su izquierda
En su tercer bastón, mandamiento
Sexo, reproducción.
Cubismo de la vida,
Voces magnéticas atraídas por el calcio
Que se degrada con los lácteos políticos,
encuéntrame en la calle de la locura
Entiérrame en las estrellas,
Rásgame el sexo, mútame con síndromes
Hazme entender que sólo busco
El placer pasajero,
Porque quiero ser el bastión de nuevas formas
Porque quiero encontrarla en representaciones diversas,
Donde las figuras se mezclan para ser nada
Para ser recuerdo en la constelación de puntos
De carne.
Sólo así nos encontraremos
Con el sexo cerodimensional, para reproducirnos
Después del suicidio natural,
Y nuestros cerebros ya no serán porfiados sexuales,
Criminales, nuestros genitales serán uno solo,
Se exterminarán los hombres y las mujeres,
Existiremos como recuerdos múltiples
En las oraciones de cada ser humano
Que se masturbarán en nuestras tumbas
Y beberán de tu clítoris, cual cáliz celestial.
Raúl Allain
www.raulallain.blogspot.com
Ascendemos por sus escalones ígneos
De formas flameantes
Para expulsar en la cúpula
Nuestros impulsos degradantes,
Perennizar chillidos,
Cuales ratas
en los acueductos del amor.
Nos embarramos con sus mareas pútridas
Disfrutamos nuestra libertad
Cebándonos en la mujer, la carroña
Que cazamos en la no atmósfera, en la cumbre
Cerca de, y a su izquierda
En su tercer bastón, mandamiento
Sexo, reproducción.
Cubismo de la vida,
Voces magnéticas atraídas por el calcio
Que se degrada con los lácteos políticos,
encuéntrame en la calle de la locura
Entiérrame en las estrellas,
Rásgame el sexo, mútame con síndromes
Hazme entender que sólo busco
El placer pasajero,
Porque quiero ser el bastión de nuevas formas
Porque quiero encontrarla en representaciones diversas,
Donde las figuras se mezclan para ser nada
Para ser recuerdo en la constelación de puntos
De carne.
Sólo así nos encontraremos
Con el sexo cerodimensional, para reproducirnos
Después del suicidio natural,
Y nuestros cerebros ya no serán porfiados sexuales,
Criminales, nuestros genitales serán uno solo,
Se exterminarán los hombres y las mujeres,
Existiremos como recuerdos múltiples
En las oraciones de cada ser humano
Que se masturbarán en nuestras tumbas
Y beberán de tu clítoris, cual cáliz celestial.
Raúl Allain
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La Pista
Publicado por
Copas
en
19:40
Todos los días volviendo de la universidad, al cruzar caminando una pista (siempre la misma), me pregunto si la vida tiene sentido. Luego intento detenerme a medio camino pero no puedo. ¿Acaso es porque soy un cobarde?
Empezó hace unos meses cuando en ese mismo lugar vi como un camión atropelló a una joven embarazada. El conductor del vehículo se dio a la fuga. No había nadie más que yo y tuve que correr en su auxilio. La escena era espantosa. Las llantas le habían pasado por encima. Ya estaba muerta y no era más que una masa sangrienta de carne. Su vientre había literalmente reventado y, el pequeño ser humano y los fluidos que junto a el se encontraban dentro, estaban esparcidos por la pista. Fue enfermizo quedarme viéndola abstraído hasta que llegara la ambulancia. Pero ¿Cómo mover los ojos si no quieren moverse?
Visito a un psicólogo. Lo hago los jueves por la noche. Analizamos mi actual condición de suicida.
-Hemos avanzado mucho en tu caso, Lorenzo.
-Gracias Doctor.
-Date las gracias a ti mismo. Cuéntame. ¿Continúan aquellas pesadillas?
-No... No lo creo. Últimamente no he tenido sueños. ¿Eso es malo?
-Todo lo contrario. Me parece que tú subconsciente busca tranquilidad.
-Pero aún al caminar por aquélla pista siento ganas de acabar con mi vida.
-No creo que seas un suicida Lorenzo. Sólo estás confundido.
Confundido toda la vida…talvez solo es eso. Las pesadillas o la pesadilla repetitiva es una bicicleta. Muy tonto… una bicicleta…
Los días que más me agradan son los que no tengo necesidad de salir de mi casa; los fines de semana. Y los aprovecho para leer.
Vivo en un departamento de un edificio viejo. Y pese a lo inseguro que puede parecer una estructura de los años 50’s pienso que aquí dentro estoy más seguro que afuera con tanta delincuencia y maldad. Los días que no son fines de semana voy a la universidad. Estudio para ser publicista.
Hoy es jueves, salgo del consultorio del psicólogo para mi casa. Desde el incidente del camión tengo la sensación de que las semanas terminan este día. Creo, porque aquello sucedió un jueves o fue un martes. No estoy seguro y tampoco quiero estarlo porque me gusta creer que sucedió un jueves. Algo curioso es que sólo estos días cuando cruzo esa pista al volver de la universidad, siento como si pudiera quedarme parado en medio de ella. Naturalmente no lo hago. El miedo a ser atropellado por los carros que vienen me obligara a mover las piernas. Miedo a una muerte agónica y lenta. Aún así no he intentado otro medio para suicidarme.
El fin de semana pasado leí un libro de autoayuda con un mensaje sobre valentía… Si alguien supiera lo terriblemente sólo que me he estado sintiendo... Amelia. Quisiera que ella lo sepa. ¿Pero quien es ella? Es una chica con la que comparto clases los viernes. Nunca hemos conversado. Quizás nunca lo hagamos. Pero es muy bonita.
Los días siguientes intento lo que siempre intento en la pista. No es una novedad e incluso la gente que transita junto a mí esa vía, conoce de mi plan para matarme. Pero no tienen idea de lo mucho que me desagrada el tener que cruzarla. Quizás debería evitarla y tomar una vía alterna para no tener que lidia con pensamientos suicidas que curiosamente solo me vienen a la cabeza cuando estoy cerca de ella. Vamos... ¿Cómo comenzó todo? Mi padre solía golpear a mi madre y luego nos abandono. Yo tenia 5 y a los 6 me violaron. Pero nada de eso es cierto. ¿Pero que mas podría explicar mi condición? A lo mejor nací y siempre fui un suicida y sólo lo descubrí después de ver a la joven embarazada y todo lo que esta contenía derramados en el piso. Aún recuerdo ese olor nauseabundo que me hizo vomitar. ¿O fueron las imágenes la causa de las nauseas?
El jueves en la noche volví a reunirme con el psicólogo.
-Te noto bastante bien Lorenzo.
-Gracias doctor.
-Y sobre todo te noto vivo
-Gracias doctor.
-¿Ya no tienes sentido del humor?
-No le entiendo.
-Olvídalo. Ponme al tanto. ¿Aún estas confundido?
-Si se refiere a querer matarme en esa pista, sí.
-A eso mismo me refería. ¿No puedes matarte, verdad?
-No.
-¿Por qué?
-Creo que soy cobarde. ¿Sabe lo que se siente intentar detenerse a medio cruzar?
-No, dime como.
-Impotencia, desesperación, miedo, dolor...
-Eso es completamente normal. Nadie quiere morir.
-Yo a veces.
-¿Por qué?
-No lo sé
-¿Cuándo?
-Cuando estoy parado justo antes de empezar a cruzar esa pista.
-¿Y en otra ocasión?
-Cuando despertaba después de tener aquella pesadilla. ¿La recuerda?
-Entiendo. Mira Lorenzo, ya estas mejor. Me parece que ya no me necesitas. Has superado tus problemas.
-¿Eso cree? No estoy seguro.
-El próximo jueves tendremos una última sesión. Por si las dudas.
Conversé con Amelia por sí las dudas. Por si no volvía a verla o por si la valentía que había acumulado de pronto se iba. La aborde cuando salíamos de clases. No pensaba que fuera tan fácil. Conversamos un largo rato mientras caminábamos sobre las clases, la universidad, el profesor, los compañeros, la música, el cielo y el amor. Prematuro o absurdo, pero creo siento algo por ella. Mas tarde ese viernes tomé otra ruta al volver. No tuve pensamientos suicidas ni nada parecido. Quizás el psicólogo estaba en lo cierto. Sentí ya no tener problemas.
Ese fin de semana pensé en mucho Amelia. Hice planes. Decidí invitarla a salir el próximo viernes. Luego el lunes vi en la televisión la cobertura de un accidente de transito que hizo el noticiero de la mañana. Fue un día malo y esa noche volvieron las pesadillas que tanto hace un par de meses, me habían atormentado. No pude dormir lo suficiente. Y seguí soñándolas los días siguientes: Estar en medio de la pista… escuchar una bicicleta venir e impactarme mandándome directo al suelo, luego pasar sobre mí. ¿Será porque de pequeño nunca aprendí a montar una bicicleta? Siempre quise aprender y siempre termine cayéndome. Esos días despertaba y venia la sensación de querer morirme. No iba a soportar estos sueños.
Llegó el jueves. La primera vez en el que el sol simplemente nunca salio. Talvez las nubes presagiaban algo. Yo volvía de estudiar y pese a que la había evitado los días pasados, ahora me encuentro frente a la pista. Frente a la única pista a la cual le he tenido miedo en toda mi vida. ¿Cómo no la he evitado? De nada sirve reprochármelo. Empiezo a marearme cuando el semáforo marca rojo para los carros y me indica cruzar. Comienzo a caminar. Pasó a paso… lentamente. ¿Qué esta pasando? Estoy sudando y no puedo caminar. Estoy justo en medio de la pista. Mis piernas están rígidas. Viene un auto. Toca el claxon y frena rápidamente. Pero me rindo… se que no voy a moverme. Siento pánico. Ya no tengo ganas de morirme. ¿Qué sucede? ¿No soy un suicida? La joven embarazada lo era.
Joan Torre Pinares
http://copascosasymascosas.blogspot.com/
http://leyendadehida.blogspot.com/
Empezó hace unos meses cuando en ese mismo lugar vi como un camión atropelló a una joven embarazada. El conductor del vehículo se dio a la fuga. No había nadie más que yo y tuve que correr en su auxilio. La escena era espantosa. Las llantas le habían pasado por encima. Ya estaba muerta y no era más que una masa sangrienta de carne. Su vientre había literalmente reventado y, el pequeño ser humano y los fluidos que junto a el se encontraban dentro, estaban esparcidos por la pista. Fue enfermizo quedarme viéndola abstraído hasta que llegara la ambulancia. Pero ¿Cómo mover los ojos si no quieren moverse?
Visito a un psicólogo. Lo hago los jueves por la noche. Analizamos mi actual condición de suicida.
-Hemos avanzado mucho en tu caso, Lorenzo.
-Gracias Doctor.
-Date las gracias a ti mismo. Cuéntame. ¿Continúan aquellas pesadillas?
-No... No lo creo. Últimamente no he tenido sueños. ¿Eso es malo?
-Todo lo contrario. Me parece que tú subconsciente busca tranquilidad.
-Pero aún al caminar por aquélla pista siento ganas de acabar con mi vida.
-No creo que seas un suicida Lorenzo. Sólo estás confundido.
Confundido toda la vida…talvez solo es eso. Las pesadillas o la pesadilla repetitiva es una bicicleta. Muy tonto… una bicicleta…
Los días que más me agradan son los que no tengo necesidad de salir de mi casa; los fines de semana. Y los aprovecho para leer.
Vivo en un departamento de un edificio viejo. Y pese a lo inseguro que puede parecer una estructura de los años 50’s pienso que aquí dentro estoy más seguro que afuera con tanta delincuencia y maldad. Los días que no son fines de semana voy a la universidad. Estudio para ser publicista.
Hoy es jueves, salgo del consultorio del psicólogo para mi casa. Desde el incidente del camión tengo la sensación de que las semanas terminan este día. Creo, porque aquello sucedió un jueves o fue un martes. No estoy seguro y tampoco quiero estarlo porque me gusta creer que sucedió un jueves. Algo curioso es que sólo estos días cuando cruzo esa pista al volver de la universidad, siento como si pudiera quedarme parado en medio de ella. Naturalmente no lo hago. El miedo a ser atropellado por los carros que vienen me obligara a mover las piernas. Miedo a una muerte agónica y lenta. Aún así no he intentado otro medio para suicidarme.
El fin de semana pasado leí un libro de autoayuda con un mensaje sobre valentía… Si alguien supiera lo terriblemente sólo que me he estado sintiendo... Amelia. Quisiera que ella lo sepa. ¿Pero quien es ella? Es una chica con la que comparto clases los viernes. Nunca hemos conversado. Quizás nunca lo hagamos. Pero es muy bonita.
Los días siguientes intento lo que siempre intento en la pista. No es una novedad e incluso la gente que transita junto a mí esa vía, conoce de mi plan para matarme. Pero no tienen idea de lo mucho que me desagrada el tener que cruzarla. Quizás debería evitarla y tomar una vía alterna para no tener que lidia con pensamientos suicidas que curiosamente solo me vienen a la cabeza cuando estoy cerca de ella. Vamos... ¿Cómo comenzó todo? Mi padre solía golpear a mi madre y luego nos abandono. Yo tenia 5 y a los 6 me violaron. Pero nada de eso es cierto. ¿Pero que mas podría explicar mi condición? A lo mejor nací y siempre fui un suicida y sólo lo descubrí después de ver a la joven embarazada y todo lo que esta contenía derramados en el piso. Aún recuerdo ese olor nauseabundo que me hizo vomitar. ¿O fueron las imágenes la causa de las nauseas?
El jueves en la noche volví a reunirme con el psicólogo.
-Te noto bastante bien Lorenzo.
-Gracias doctor.
-Y sobre todo te noto vivo
-Gracias doctor.
-¿Ya no tienes sentido del humor?
-No le entiendo.
-Olvídalo. Ponme al tanto. ¿Aún estas confundido?
-Si se refiere a querer matarme en esa pista, sí.
-A eso mismo me refería. ¿No puedes matarte, verdad?
-No.
-¿Por qué?
-Creo que soy cobarde. ¿Sabe lo que se siente intentar detenerse a medio cruzar?
-No, dime como.
-Impotencia, desesperación, miedo, dolor...
-Eso es completamente normal. Nadie quiere morir.
-Yo a veces.
-¿Por qué?
-No lo sé
-¿Cuándo?
-Cuando estoy parado justo antes de empezar a cruzar esa pista.
-¿Y en otra ocasión?
-Cuando despertaba después de tener aquella pesadilla. ¿La recuerda?
-Entiendo. Mira Lorenzo, ya estas mejor. Me parece que ya no me necesitas. Has superado tus problemas.
-¿Eso cree? No estoy seguro.
-El próximo jueves tendremos una última sesión. Por si las dudas.
Conversé con Amelia por sí las dudas. Por si no volvía a verla o por si la valentía que había acumulado de pronto se iba. La aborde cuando salíamos de clases. No pensaba que fuera tan fácil. Conversamos un largo rato mientras caminábamos sobre las clases, la universidad, el profesor, los compañeros, la música, el cielo y el amor. Prematuro o absurdo, pero creo siento algo por ella. Mas tarde ese viernes tomé otra ruta al volver. No tuve pensamientos suicidas ni nada parecido. Quizás el psicólogo estaba en lo cierto. Sentí ya no tener problemas.
Ese fin de semana pensé en mucho Amelia. Hice planes. Decidí invitarla a salir el próximo viernes. Luego el lunes vi en la televisión la cobertura de un accidente de transito que hizo el noticiero de la mañana. Fue un día malo y esa noche volvieron las pesadillas que tanto hace un par de meses, me habían atormentado. No pude dormir lo suficiente. Y seguí soñándolas los días siguientes: Estar en medio de la pista… escuchar una bicicleta venir e impactarme mandándome directo al suelo, luego pasar sobre mí. ¿Será porque de pequeño nunca aprendí a montar una bicicleta? Siempre quise aprender y siempre termine cayéndome. Esos días despertaba y venia la sensación de querer morirme. No iba a soportar estos sueños.
Llegó el jueves. La primera vez en el que el sol simplemente nunca salio. Talvez las nubes presagiaban algo. Yo volvía de estudiar y pese a que la había evitado los días pasados, ahora me encuentro frente a la pista. Frente a la única pista a la cual le he tenido miedo en toda mi vida. ¿Cómo no la he evitado? De nada sirve reprochármelo. Empiezo a marearme cuando el semáforo marca rojo para los carros y me indica cruzar. Comienzo a caminar. Pasó a paso… lentamente. ¿Qué esta pasando? Estoy sudando y no puedo caminar. Estoy justo en medio de la pista. Mis piernas están rígidas. Viene un auto. Toca el claxon y frena rápidamente. Pero me rindo… se que no voy a moverme. Siento pánico. Ya no tengo ganas de morirme. ¿Qué sucede? ¿No soy un suicida? La joven embarazada lo era.
Joan Torre Pinares
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Aspecto penuria
Es dentro, muy dentro,
enfrentando la amorfa soledad,
que toma divino aspecto.
No se pueden decir cosas,
de los hechos profanados
Es en mi dolor
que estes dormida.
Y si quieres hoy te entrego mi vida.
Es mi dolor...
que se pierde al exterior.
Y tú eres un sueño desesperado
a causa del alcohol.
¿Te vas a olvidar?
Yo puedo ayudarte.
Joan Torre Pinares
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enfrentando la amorfa soledad,
que toma divino aspecto.
No se pueden decir cosas,
de los hechos profanados
Es en mi dolor
que estes dormida.
Y si quieres hoy te entrego mi vida.
Es mi dolor...
que se pierde al exterior.
Y tú eres un sueño desesperado
a causa del alcohol.
¿Te vas a olvidar?
Yo puedo ayudarte.
Joan Torre Pinares
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El Último Respiro (Cuento - Parodia)
Miguel despertó ese día y supo que iba a matarse. No había pensado en la idea anteriormente así que comenzó a maquinar un plan en su cabeza. Tomo una ducha, se afeito la barba, se vistió, y preparó el desayuno. Cuando terminó sus tostadas la tuvo: Se pondría su mejor traje, pelaría una piña y tras escribir su nombre en ella saltaría a las 11:54 del edificio más alto que encontrase. Aparentemente el suicidio parecería una locura, sin embargo, Miguel lo había pensado todo. Vestiría su mejor traje, porque a los 13 años le había prometido a su novia que el día de su muerte estaría presentable. Pelaría una piña, porque su bisabuelo tuvo un fundo de piñas y porque su padre, un amante de las plantas, le dijo que era quizás la fruta con más nutrientes para el organismo. Y, de todas formas, si es que de acuerdo al abecedario se le asignara un número a cada letra que compone la palabra piña y se las sumara todas, al, a su vez, sumarla con la resultante de la misma operación en su nombre, y, dividirlo entre 5, se obtenía la edad que él tenía: 22 años.[i] Saltaría a las 11:54, porque nació a esa hora. Y, saltaría de un edificio, porque siempre lo había fascinado la urbanística y, en lo más profundo de su corazón estaba el deseo de sentir mucha adrenalina. Así es, cada detalle significaba mucho para Miguel: Debía ser el suicidio perfecto.
Las razones que motivaron a Miguel fueron muchas. Quizás tantas, que lo mejor sería atribuirle la responsabilidad a un sueño que tuvo la noche anterior. Soñó, que estando en el útero de su madre, antes de nacer, un hombre la apuñalaba y la dejaba abandonada en el pavimento, ya muerta. Y los fluidos que lo contenían se iban enfriando, poco a poco, y no tardaban en descomponerse. Pronto, al estar la carne podrida, logro ver la luz. La luz que se abría paso y lo bañaba. Supo entonces, que ese era un llamado.
Salió de su casa, ya listo y se fue al supermercado. La busco por mucho tiempo, pero la encontró. Una de esas piñas nacionales, toscas y acidas. Compro también un marcador a prueba de agua y finalmente una navaja. Ahora buscaría el edificio.
Él sabía que el edificio más alto de la ciudad era el centro cívico. Sin embargo hacia un año habían comenzado la construcción de un edificio que sería más alto y debía estar seguro. Le consultaría a un colega suyo. Una vez en su oficina, la secretaria no despegó la vista de su piña, que era de un tamaño mayor al promedio.[ii] Cuando estuvo libre, lo llamó su colega. Sin duda, preguntó por la piña. –Ya sabes cómo soy- Le dijo Miguel. Y tras conversar un momento, descubrió que la construcción incompleta había superado la altura del centro cívico un par de meses atrás. Supo que eso no era para nada bueno. La gente trabajaba en ese edificio también por las noches. – ¿Crees que pueda entrar?- Preguntó. – ¿Acaso quieres verlo?- No podía sospechar nada, se lo pediría de una manera discreta: -Así es. Y necesito ir a verlo hoy. – Su colega, lo miró algo incrédulo. Bromeó: – ¿Eres acaso alguna clase de terrorista?- Miguel pensó un momento que si la gente se aterraría al ver el cadáver de un suicida, pues lo era. –Eso se sabrá mañana-. –Eres muy cómico. Y bastante extraño. Pero descuida Miguelito, les diré a mis hombres que iras a ver la obra esta noche. Lleva tus documentos, ¿sí?-. –Eso hare, amigo mío. Gracias.-. Se levantó y cuando se disponía a dejar la habitación escuchó la voz de su amigo: -Y no hagas muchos destrozos.- Lo miró con una sonrisa. –No lo haré -.
Ya oscurecía. La sed lo obligo a detenerse en un restaurante. Estaba abarrotado de gente, y él sabía perfectamente que el calor humano podría hacerlo desistir de su decisión. Así que tomó su bebida rápidamente, pagó por ella y salió. La moza que lo había atendido lo detuvo. –Ha olvidado su cambió señor. – Era una adolecente, muy bella y de labios muy finos. -¿Cómo es que dices?-. La joven, vocalizó nuevamente las mismas palabras, Miguel miro fijamente sus labios: - Ha olvidado su cambio señor.-. “Que hermosos labios” Pensó. –Puedes quedarte con el si quieres.-. La joven sonrió. Quizás malinterpretó la situación. Le dijo: -Muchas gracias, soy Lucía-. –Yo soy…- Sintió que no debía hacerlo: -… Yo ya me iba.- La joven echó unas carcajadas. –¿Y esa piña?-. –Me gustan mucho las piñas. Me voy a mi casa a comerla.-. La joven se sonrojó: -Mi turno termina en diez minutos. Si me espera un momento podríamos ir a comerla juntos.-. Miguel sintió un malestar muy dentro suyo. –Perdona, pero es algo que debo hacer solo.-. La joven se despidió y volvió al restaurante.
Caminó hacia la construcción. Ya estando cerca, quiso sentarse en una banca. Estaba oscuro y ya podía verse la primera estrella en el cielo. Se quedó mirándola por un momento. El malestar que le había provocado la chica, empeoró. –Esa no es una estrella, es Venus- Le dijo un anciano que se paró a su lado. Perturbado contesto: -¿En serio?-. –Así es hijo mío.-. –Gracias, no lo sabía.-. –Es muy hermosa, ¿No es así?-. –Sin duda.-. –Cuando mi esposa murió, solía venir y sentarme en esta banca para verla.-. Quiso detener la conversación e irse, pero, las palabras se le escaparon de la boca: -¿Y ya no la ve?.-. –Es que, a pesar de que soy viejo, comprendí que la vida continúa. Mira hijo, sea lo que sea que te ocurra, no te preocupes. Ya te sentirás mejor.-. –Y, ¿Cómo sabe que me ocurre algo?.-. –Tienes el rostro muy triste.- Era cierto, su rostro mostraba lo que sentía. Pero no era tristeza, era algo más profundo. Un coctel de nervios, nostalgia, rabia y tristeza. No podía continuar conversando. No le dijo nada más, se paro y prosiguió su marcha.
Llegó a la construcción y tras identificarse, entró. Estaba lleno de personas trabajando. Para suerte suya, trabajaban en los acabados y no había nadie en los últimos pisos. Tomó el ascensor hasta la azotea y al abrirse las puertas pudo sentir la fuerza del viento. Se asomó al borde. Eran por lo menos 50 pisos. Se sentó. Dejó a un lado la piña y saco la navaja. Pero antes de comenzar a pelarla miró su reloj. Aún tenía mucho tiempo de sobra. Pelaría la piña con las manos.
Le tomó mucho tiempo, y le dejó las uñas ensangrentadas, pero, había terminado. Ya casi era hora, así que sacó el bolígrafo y escribió sobre la piña. La puso al lado izquierdo de sus pies. Miró su reloj: Eran las 11:52. Se paró, cerró los ojos. Lo único en lo que podía pensar eran los labios de aquella chica. Respiró profundamente, puso un pie en el vacío y con el otro se impulso. Dejó de pensar, y disfrutó de lo frio que estaba el aire. Del aire, fluyendo por su ropa. Del aire, que sería el ultimo que respirase. E impactó con el piso.
Las personas trabajando en la construcción trataron de ayudarlo. Llamarón a un medico. Pero el, ya estaba muerto. Cuando la policía encontró su piña, leyeron lo que había escrito. Resulto que no era su nombre, había cambiado de parecer a último momento. Escribió: “No quiero morir”. Ahora sí era el suicidio perfecto.
[i] En el idioma español se tienen 27 letras, incluyendo la letra “Ñ”
[ii] No es de vital importancia saberlo, pero la cosecha de piñas había sido muy buena ese año.
Joan Torre Pinares
http://copascosasymascosas.blogspot.com/
http://leyendadehida.blogspot.com/
Las razones que motivaron a Miguel fueron muchas. Quizás tantas, que lo mejor sería atribuirle la responsabilidad a un sueño que tuvo la noche anterior. Soñó, que estando en el útero de su madre, antes de nacer, un hombre la apuñalaba y la dejaba abandonada en el pavimento, ya muerta. Y los fluidos que lo contenían se iban enfriando, poco a poco, y no tardaban en descomponerse. Pronto, al estar la carne podrida, logro ver la luz. La luz que se abría paso y lo bañaba. Supo entonces, que ese era un llamado.
Salió de su casa, ya listo y se fue al supermercado. La busco por mucho tiempo, pero la encontró. Una de esas piñas nacionales, toscas y acidas. Compro también un marcador a prueba de agua y finalmente una navaja. Ahora buscaría el edificio.
Él sabía que el edificio más alto de la ciudad era el centro cívico. Sin embargo hacia un año habían comenzado la construcción de un edificio que sería más alto y debía estar seguro. Le consultaría a un colega suyo. Una vez en su oficina, la secretaria no despegó la vista de su piña, que era de un tamaño mayor al promedio.[ii] Cuando estuvo libre, lo llamó su colega. Sin duda, preguntó por la piña. –Ya sabes cómo soy- Le dijo Miguel. Y tras conversar un momento, descubrió que la construcción incompleta había superado la altura del centro cívico un par de meses atrás. Supo que eso no era para nada bueno. La gente trabajaba en ese edificio también por las noches. – ¿Crees que pueda entrar?- Preguntó. – ¿Acaso quieres verlo?- No podía sospechar nada, se lo pediría de una manera discreta: -Así es. Y necesito ir a verlo hoy. – Su colega, lo miró algo incrédulo. Bromeó: – ¿Eres acaso alguna clase de terrorista?- Miguel pensó un momento que si la gente se aterraría al ver el cadáver de un suicida, pues lo era. –Eso se sabrá mañana-. –Eres muy cómico. Y bastante extraño. Pero descuida Miguelito, les diré a mis hombres que iras a ver la obra esta noche. Lleva tus documentos, ¿sí?-. –Eso hare, amigo mío. Gracias.-. Se levantó y cuando se disponía a dejar la habitación escuchó la voz de su amigo: -Y no hagas muchos destrozos.- Lo miró con una sonrisa. –No lo haré -.
Ya oscurecía. La sed lo obligo a detenerse en un restaurante. Estaba abarrotado de gente, y él sabía perfectamente que el calor humano podría hacerlo desistir de su decisión. Así que tomó su bebida rápidamente, pagó por ella y salió. La moza que lo había atendido lo detuvo. –Ha olvidado su cambió señor. – Era una adolecente, muy bella y de labios muy finos. -¿Cómo es que dices?-. La joven, vocalizó nuevamente las mismas palabras, Miguel miro fijamente sus labios: - Ha olvidado su cambio señor.-. “Que hermosos labios” Pensó. –Puedes quedarte con el si quieres.-. La joven sonrió. Quizás malinterpretó la situación. Le dijo: -Muchas gracias, soy Lucía-. –Yo soy…- Sintió que no debía hacerlo: -… Yo ya me iba.- La joven echó unas carcajadas. –¿Y esa piña?-. –Me gustan mucho las piñas. Me voy a mi casa a comerla.-. La joven se sonrojó: -Mi turno termina en diez minutos. Si me espera un momento podríamos ir a comerla juntos.-. Miguel sintió un malestar muy dentro suyo. –Perdona, pero es algo que debo hacer solo.-. La joven se despidió y volvió al restaurante.
Caminó hacia la construcción. Ya estando cerca, quiso sentarse en una banca. Estaba oscuro y ya podía verse la primera estrella en el cielo. Se quedó mirándola por un momento. El malestar que le había provocado la chica, empeoró. –Esa no es una estrella, es Venus- Le dijo un anciano que se paró a su lado. Perturbado contesto: -¿En serio?-. –Así es hijo mío.-. –Gracias, no lo sabía.-. –Es muy hermosa, ¿No es así?-. –Sin duda.-. –Cuando mi esposa murió, solía venir y sentarme en esta banca para verla.-. Quiso detener la conversación e irse, pero, las palabras se le escaparon de la boca: -¿Y ya no la ve?.-. –Es que, a pesar de que soy viejo, comprendí que la vida continúa. Mira hijo, sea lo que sea que te ocurra, no te preocupes. Ya te sentirás mejor.-. –Y, ¿Cómo sabe que me ocurre algo?.-. –Tienes el rostro muy triste.- Era cierto, su rostro mostraba lo que sentía. Pero no era tristeza, era algo más profundo. Un coctel de nervios, nostalgia, rabia y tristeza. No podía continuar conversando. No le dijo nada más, se paro y prosiguió su marcha.
Llegó a la construcción y tras identificarse, entró. Estaba lleno de personas trabajando. Para suerte suya, trabajaban en los acabados y no había nadie en los últimos pisos. Tomó el ascensor hasta la azotea y al abrirse las puertas pudo sentir la fuerza del viento. Se asomó al borde. Eran por lo menos 50 pisos. Se sentó. Dejó a un lado la piña y saco la navaja. Pero antes de comenzar a pelarla miró su reloj. Aún tenía mucho tiempo de sobra. Pelaría la piña con las manos.
Le tomó mucho tiempo, y le dejó las uñas ensangrentadas, pero, había terminado. Ya casi era hora, así que sacó el bolígrafo y escribió sobre la piña. La puso al lado izquierdo de sus pies. Miró su reloj: Eran las 11:52. Se paró, cerró los ojos. Lo único en lo que podía pensar eran los labios de aquella chica. Respiró profundamente, puso un pie en el vacío y con el otro se impulso. Dejó de pensar, y disfrutó de lo frio que estaba el aire. Del aire, fluyendo por su ropa. Del aire, que sería el ultimo que respirase. E impactó con el piso.
Las personas trabajando en la construcción trataron de ayudarlo. Llamarón a un medico. Pero el, ya estaba muerto. Cuando la policía encontró su piña, leyeron lo que había escrito. Resulto que no era su nombre, había cambiado de parecer a último momento. Escribió: “No quiero morir”. Ahora sí era el suicidio perfecto.
[i] En el idioma español se tienen 27 letras, incluyendo la letra “Ñ”
[ii] No es de vital importancia saberlo, pero la cosecha de piñas había sido muy buena ese año.
Joan Torre Pinares
http://copascosasymascosas.blogspot.com/
http://leyendadehida.blogspot.com/
Palabra de Reptilectric
Rectángulos, imágenes de éstas
en las calles repetidas,
por donde, con la cara reventada
me lucí ante humanoides
amorfos, figuras incorrectas.
Todo es cerodimensional,
las redes rompen con la forma,
con frases coherentes
articuladas desde la sinrazón.
Cuántos mundos hay, son
en estos versos incoherentes,
en este arte externo de la sapiencia;
me niego a corregir lo natural,
contradigo a las pestañas quemadas
y las depilo de este llano,
expulso al mercado interior,
a las ventas de poemas
correctos y sino-poéticos.
Lúar Amat
http://www.luaramat.blogspot.com/
en las calles repetidas,
por donde, con la cara reventada
me lucí ante humanoides
amorfos, figuras incorrectas.
Todo es cerodimensional,
las redes rompen con la forma,
con frases coherentes
articuladas desde la sinrazón.
Cuántos mundos hay, son
en estos versos incoherentes,
en este arte externo de la sapiencia;
me niego a corregir lo natural,
contradigo a las pestañas quemadas
y las depilo de este llano,
expulso al mercado interior,
a las ventas de poemas
correctos y sino-poéticos.
Lúar Amat
http://www.luaramat.blogspot.com/
A un hombre viejo
Cuando un bastón apoye tu caminar
Cuando tu fuerza no supere la gravedad
Sentirás de los años su pesar
Y quizás, desearás descansar
“la vida como un río será”
escuché a un sabio hablar
“pues pequeños y grandes
a la mar van a parar”
bonitas palabras serán
aunque de razón carezcan
porque la vida no se va
triste ni sola por un caudal
si los hombres son como los ríos
que hacia al mar van a parar
¿por qué no todos
nos vamos a nadar?
Disculpe gran maestre
Pues su copla he de negar
Porque sus ideas han de brillar
En lo profundo del mar
................................
de viejo has de notar
que tu vida tuvo su andar
abriendo caminos fuiste a trotar
caminos que ahora
tu memoria ha de recordar
sentado en tu silla estarás
ya cansado...
ya triste...
viendo los años pasar
mas nunca negarás
de la vida su aventurar
y allí solo
recordarás
lo mucho que la vida
te dio por andar
recuerde esas alegrías
tristezas y pesares
y encontrará usted
los momentos que ni el tiempo
habrá de quitarle
reviva usted
joven de antaño
los sueños que un día
al mundo quisieron cambiar
ahora diga usted
¿dónde guarda la vida
su dulce aventurar?
Cuando un bastón apoye su caminar
Cuando su fuerza no supere la gravedad
Sentirás de los años su pesar
Pero usted recordará
Lo mucho que la vida
Le dio por caminar
Rodrigo Diaz
Estudiante de Sociología en la UNMSM.
Cuando tu fuerza no supere la gravedad
Sentirás de los años su pesar
Y quizás, desearás descansar
“la vida como un río será”
escuché a un sabio hablar
“pues pequeños y grandes
a la mar van a parar”
bonitas palabras serán
aunque de razón carezcan
porque la vida no se va
triste ni sola por un caudal
si los hombres son como los ríos
que hacia al mar van a parar
¿por qué no todos
nos vamos a nadar?
Disculpe gran maestre
Pues su copla he de negar
Porque sus ideas han de brillar
En lo profundo del mar
................................
de viejo has de notar
que tu vida tuvo su andar
abriendo caminos fuiste a trotar
caminos que ahora
tu memoria ha de recordar
sentado en tu silla estarás
ya cansado...
ya triste...
viendo los años pasar
mas nunca negarás
de la vida su aventurar
y allí solo
recordarás
lo mucho que la vida
te dio por andar
recuerde esas alegrías
tristezas y pesares
y encontrará usted
los momentos que ni el tiempo
habrá de quitarle
reviva usted
joven de antaño
los sueños que un día
al mundo quisieron cambiar
ahora diga usted
¿dónde guarda la vida
su dulce aventurar?
Cuando un bastón apoye su caminar
Cuando su fuerza no supere la gravedad
Sentirás de los años su pesar
Pero usted recordará
Lo mucho que la vida
Le dio por caminar
Rodrigo Diaz
Estudiante de Sociología en la UNMSM.
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